“El Giratiempo”

Seguro que alguna vez has pensado que te gustaría volver hacia atrás en el tiempo y cambiar una o varias cosas que en su momento crees que no salieron como a ti te hubiera gustado.

Puede que alguna noche cuando estabas en la cama, tu mente te haya hecho la jugadita de recordarte aquella vez que “hiciste el ridículo” hace ya muchos años, o algún recuerdo de ese estilo.

Para bien o para mal no tenemos un “Giratiempo” como Hermione y no podemos volver a repetir una situación o momento del pasado.

Al margen de la fantasía, es normal que de rabia que algo no te salga tal y como querías, nos pasa a todo el mundo, pero si no ocurriera de esta forma, ¿cómo aprenderíamos de los errores?

De ninguna forma porque nunca los cometeríamos, siempre tendríamos la opción de enmendarlos al instante, con un par de vueltas al giratiempo y ya estaríamos volviendo atrás para solucionarlo.

De esta forma nos estaríamos ablandando de cara al futuro porque nunca aceptaríamos el fracaso, ni la derrota, ni nada que se saliese de nuestros puros deseos.

Con esto no quiero decir que haya que fracasar, errar o perder a propósito, sino que si te has esforzado todo lo que has podido tampoco pasa nada porque no hayas conseguido lo que te proponías, ya que casi siempre vas a tener la oportunidad de volver a intentarlo con más fuerza y con un aprendizaje mayor que el de la primera vez.

Si nos fijamos en muchas de las grandes personalidades de la historia siempre veremos que aunque haya algunas que hayan triunfado más de lo que han fracasado siempre hay más gente que ha fracasado más de lo que ha ganado.

Sobreponerse a las dificultades es una de las grandezas del ser humano, el no desistir hasta conseguir lo que se quiere es también una habilidad única.

Por ello, y aunque quizás lo haya reducido un poco al absurdo con la mención del “Giratiempo”, es bueno que despenalicemos al que se equivoca en el camino de un aprendizaje y que demos más valor a lo que hacemos bien.

Al fin y al cabo a lo largo de cada día tenemos más aciertos que fallos, ¿por qué darle tantísima importancia a estos fallos?

Hay que valorar más lo bueno que hace uno (y el resto) que lo malo que se hace, todo siempre en su justa medida.

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