Eärendil

Tu nombre resuena como el agua entre las rocas,

como un frío día de Noviembre,

como un despertar frente a tu boca,

cuando consigues que mi cuerpo tiemble.

 

Ya me cansé de la amargura,

del pensar que no te merecía,

de intentar no ser yo mismo,

sin saber que tú eras mi (lo)cura.

 

Pensé en cómo demostrarte lo que vi,

lo que significabas para mí,

para no ser como el resto,

porque tú eres el poema, la estrofa y el verso.

 

Perdí horas de sueño en pensar que decirte,

como demostrarte que decía la verdad,

que no tenía intención de ser uno más,

pero me pudo el insomnio y te fuiste.

 

Porque hay quien que no sabe nada de ti,

ni de que color son tus ojos,

pero yo sé algo que puedo decir,

y es que brillan más que la luz de “Eärendil”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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