El Abstencionismo: Hay motivos para no querer votar

Las últimas elecciones, en Andalucía, han puesto de manifiesto muchas cosas que ya se han comentado y están siendo de mucha actualidad, pero hay otra que no tanto, y es que se ha reducido la participación con respecto a 2015.

La participación no llega al 60%, lo que da la “victoria” a los abstencionistas, a los que por un motivo u otro creen que ningún partido les representa.

¿Acaso esto no es importante?

Que un 40% no haya ido a votar creo que es bastante llamativo, y yo me incluyo en ese 40%, no fui a votar ni creo que vaya a votar en los próximos años.

Escucho algunos de los motivos por los que instan a tener que votar y no les encuentro lógica.

Por ejemplo, uno conocido es “si no votas no tienes derecho luego a quejarte”.

¿Acaso que yo me pueda quejar o no va a depender de que vote a un partido u otro?

Tendré siempre el derecho a quejarme al igual que tengo la obligación de hacer una serie de cosas a las que me obliga el Estado, como pagar impuestos, respetar una serie de leyes, etc.

No olvidemos también que votar es un derecho, y como tal yo puedo querer ejercerlo o no querer ejercerlo.

Otro argumento en contra de los abstencionistas es el siguiente:

“Nuestras generaciones antepasadas han luchado para que tú hoy puedas ir a votar”

Está bien, podría llegar a comprar ese argumento, de no ser porque dudo muchísimo que aquellas personas que lucharon para que hoy tuviésemos este sistema de Gobierno lucharan para esto precisamente. No creo que lucharan para que una serie de políticos y grupos privilegiados vivieran (con el dinero de los contribuyentes) a costa de parasitar a la sociedad, de dividirla constantemente y de arrebatarle libertades cada vez que se presenta la oportunidad.

No voto no porque no crea en la democracia, sino porque no creo en los partidos que dicen representarla.

Además de que el tiempo que se requiere para informarse debidamente de cada uno de los partidos políticos, sus ideas, discursos, planes políticos, etc, conlleva una cantidad ingente de tiempo para que luego tenga que decidir entre uno u otro partido, de los cuáles ninguno me convence de prácticamente nada, y para el que mi voto tiene un impacto ínfimo.

Para que posteriormente, encima esos políticos saquen pecho si es que llegan a hacer algo bien, que lo pongo en duda, cuando si lo han podido lograr es gracias a los impuestos que de forma coactiva y violenta nos fuerzan a pagar. Encima de todo parece que hay que darles las gracias cuando ves que se cuelgan medallitas.

Es una serie de tiempo que prefiero invertir en cosas más productivas.

Otra de las razones que me llevan a no votar es la idea de querer imponer, aunque sea mediante el voto, una ideología.

Yo prefiero que cada persona sea libre de pensar lo que quiera, las ideas no hacen daño en sí, son los actos y los hechos los que pueden hacer daño, ¿por qué un grupo político me tiene que imponer su forma de vida?, ¿por qué no puedo disfrutar de mi libertad mientras no vulnere a otras personas?.

“El partido mayoritario es el de los abstencionistas” como diría Fernando Díaz Villanueva en tono irónico, aunque con algo de razón. Deben ser los propios políticos los que deben mirar todo aquello que están haciendo mal para que haya tanto abstencionismo y otro tipo de auges políticos de los que no deseamos, y aplicar las soluciones necesarias. Empezar con un poco de autocrítica no iría mal.

Pero claro, la última vez que hubo un milagro de tal calibre creo que fue hace unos 2000 años aproximadamente, así que no creo que suceda.

person dropping paper on box

 

 

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